Pieles

Pieles: ¿glamour o crueldad?

La industria de la moda ha creado una imagen de glamour, elegancia y sofisticación alrededor de las pieles, ya que pretenden venderlas como artículo de lujo.

En la prehistoria paleolítica, en las regiones cuyo clima era más frío, el ser humano utilizaba pieles para resguardarse de las inclemencias climáticas. Estas pieles se aprovechaban de los animales que eran cazados para obtener recursos cárnicos, grasas, huesos para crear herramientas, etc. A partir de la época Neolítica, se empezaron a desarrollar las primeras manufacturas textiles a base de fibras vegetales, las cuales aportaron notables ventajas, sobre todo por cuestiones higiénicas en la prevención de infecciones.

En la actualidad la vestimenta confeccionada con pieles está más relacionada con la industria de la moda y no con las inclemencias climáticas. Curiosamente, en Europa los países que generan más demanda de abrigos de piel son España, Italia y Grecia, los cuales gozan en gran parte de su territorio de los climas más calidos de Europa.

La industria de la moda ha creado una imagen de glamour, elegancia y sofisticación alrededor de las pieles, ya que pretenden venderlas como artículo de lujo. Contradictoriamente, pese a la sofisticación aparente, vestir con pieles es lo más primario, propio de los hombres y mujeres del Paleolítico, ya que en aquel entonces todavía no habían desarrollado alternativas mejores. Hace algunas décadas la concepción que la sociedad tenía de las pieles era todavía más acentuada, ya que estaban al alcance de menos personas y por ello eran un símbolo de alto estatus social. Actualmente lo que sí está al alcance de toda la sociedad es la información, por lo cual llevar abrigo de piel debe ser considerado un síntoma de frivolidad, vanidad y sobre todo de ignorancia.

La industria de explotación, cría y matanza de animales por sus pieles es una de las más crueles. Cada año, más de 40 millones de animales (una población equivalente a la de todo el Estado español) son brutalmente asesinados por este capricho y ganas de ostentar. Las formas de cría y de matanza de animales son extremadamente crueles.

CRIANZA

Los animales criados con la única finalidad de arrancarles la piel viven confinados en jaulas de su mismo tamaño, donde no pueden ejercer los comportamientos propios de sus especies. Esta vida desnaturalizada les causa un grave estrés, que provoca comportamientos anormales, como la automutilación o el canibalismo.

La mayoría de granjas peleteras se encuentran en Noruega, Rusia, Dinamarca, Finlandia y Holanda, y desde hace algunos años también en China, país que no dispone de ningún tipo de ley de protección animal. El hecho que se encuentren ubicadas en regiones de clima muy frío no es casualidad, ya que el clima frío es lo que provoca que los animales desarrollen un pelaje más denso. En España (primer consumidor de pieles en Europa) la mayoría de granjas peleteras de encuentran en Galicia.

LOS MÉTODOS DE MATANZA

Los métodos con los cuales se mata a los animales son extremadamente crueles, ya que se pretende no dañar las pieles para que su cotización en el mercado sea lo más alta posible. Para no dañar la piel, se emplean diferentes métodos, que a menudo lo único que consiguen es dejar al animal inconsciente. Los más generalizados son la electrocución anal y/o bucal, la rotura de cuello o la asfixia. Desgraciadamente, tal como han demostrado diversas investigaciones, a los animales se les arranca la piel estando todavía vivos e incluso completamente concientes. Esta práctica es habitual, ya que para no dañar la piel hay que arrancarla con la sangre todavía en caliente, pues una vez que el animal ha muerto, la sangre empieza a enfriarse rápidamente y a coagularse, lo que dificultaría notablemente la extracción de la piel, con lo cual podría romperse.

Una vez desollados, agonizando, los animales se convertirán en comida para sus propios congéneres.

CÓMO IDENTIFICAR LAS PIELES

Actualmente, existen alternativas sintéticas elaboradas con poliéster que consiguen imitaciones casi perfectas de la piel natural. Gracias a la divulgación de la información ha aumentado la conciencia colectiva respecto al uso de pieles. Por ello, la demanda del abrigo de piel clásico ha bajado, especialmente entre los más jóvenes. Para no bajar las ventas, la industria peletera ha inventado nuevas estrategias para dar salida a sus productos, y por esta razón muchas personas llevan pieles sin ser conscientes de ello, ya que los precios bajos inducen al consumidor a pensar que no está comprando piel natural. En la actualidad la mayoría de pieles se encuentran en los retoques y adornos de los abrigos, sobre todo en cuellos, puños y capuchas de abrigos elaborados en su mayoría con tejidos sintéticos. A pesar que la ley obliga a etiquetar todos los productos indicando toda su composición, desafortunadamente la información de las etiquetas no siempre es fiable o no está completa, especialmente cuando el país de origen del producto es China.

Por razones económicas, China se ha convertido en uno de los mayores proveedores de productos textiles y de pieles a nivel mundial, y sus clientes principales son los Estados Unidos y la Unión Europea. En países asiáticos es común utilizar gatos y perros como comida. Por ello también se utilizan sus pieles para elaborar adornos para abrigos, juguetes, muñecos, etc. Pese a las restricciones legales que prohíben la entrada de este tipo de productos en la Unión Europea, la falsificación de etiquetas y la falta de control pueden ser la causa que este tipo de productos hayan llegado a nuestros hogares.

Otro tipo de piel que podemos encontrar como adorno en abrigos, guantes o bufandas a precios populares es la piel de conejo. Este tipo de piel es la más común en firmas de ropa juvenil y sus precios son asequibles.

Las etiquetas no siempre proporcionan información fiable. Si observas reflejos con la luz y un suave movimiento del pelaje cuando pasas la mano por encima, probablemente estés tocando piel natural. Si no puedes estar seguro, no lo compres.

Si observas productos sin etiquetar puedes informarnos, ya que supone una vulneración de la ley. Nuestro equipo de abogados analizará el caso y estudiará la posibilidad de emprender acciones legales.

LAS CIFRAS

Para elaborar un solo abrigo de piel, se necesitan los siguientes números de animales: 

12-15 Linces

10-15 Lobos/Coyotes
15-20 Zorros
60-80 Visones
27-30 Mapaches
10-12 Castores
60-100 Ardillas
120- 150 Chinchillas

¿QUÉ PUEDES HACER SI DISPONES DE UN ARTÍCULO DE PIEL?

Si tienes algún artículo de piel adquirido antes de que fueras consciente de la injusticia de las pieles, hazlo llegar a un refugio de animales, donde lo puedan usar para mantener a las crías calientes. En este caso, es lo mejor que puedes hacer.

 

¿Pieles ecológicas? ¡Una gran farsa!

Las “pieles ecológicas” son una gran farsa que solamente responde a estrategias de marketing y publicidad. Lo más triste de esta farsa es que todavía causa un trato más cruel hacia los animales.

Gracias a la divulgación de las investigaciones realizadas en granjas peleteras, el nivel de conciencia ha aumentado, y por lo tanto las ventas de abrigos de pieles han disminuido. En respuesta a estas campañas la industria peletera ha intentado lavarse la cara y ha introducido el concepto “pieles ecológicas” en sus campañas de ventas para que el consumidor compre pieles con la conciencia tranquila. Las “pieles ecológicas” son una gran farsa que solamente responde a estrategias de marketing y publicidad. Lo más triste de esta farsa es que todavía causa un trato más cruel hacia los animales.

El concepto “piel ecológica” solamente significa que las pieles proceden de animales criados en granjas y que son pieles arrancadas a animales de especies que no están en una situación de posible extinción, pero en absoluto son “ecológicas” y tampoco son menos crueles, ni menos injustas.

En primer lugar, la cría en cautividad significa que durante todas sus vidas, los animales permanecerán encerrados en jaulas diminutas y sucias, lo que supone una vida de privaciones, y por lo tanto, todavía más cruel. Una piel falsamente llamada ecológica es la piel de un animal que jamás ha vivido en libertad. Actualmente la gran mayoría de pieles proceden de granjas.

Las pieles nunca son ecológicas, porque todos los materiales orgánicos necesitan un tratamiento específico para garantizar su conservación y evitar así que se pudran en los escaparates y en los armarios.

Las pieles son procesadas con metales pesados que en estado líquido son altamente tóxicos, cuyos desechos se suelen verter en mares y ríos, lo cual destruye los ecosistemas acuáticos y supone la muerte a millones de animales. Estos tratamientos para la conservación de materiales orgánicos, sin los cuales rápidamente empezarían el proceso natural de putrefacción y descomposición, son la causa de que las industrias del cuero y las pieles sean de las más contaminantes y nocivas.

Fuente: http://www.igualdadanimal.org

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